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| Libroforum "El Taller del Orfebre" |
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El pasado 26 de febrero tuvo lugar el primer Libroforum del año en Familias de Betania, que se centró en el libro “El Taller del Orfebre”, libro escrito por Karol Wojtyla en 1960. Como dice el subtítulo, se trata de una ”meditación sobre el matrimonio, expresada a veces en forma de drama”. El libroforum consiste en un debate participativo acerca de un libro previamente seleccionado, que los participantes se han leído previamente. Hay un coordinador del debate, el cual introduce brevemente el contenido del libro, y ordena el debate, procurando que todos los asistentes participen. Este primer Libroforum tenía carácter experimental, y creo que no miento si digo que fue muy interesante y fructífero. LA OBRA Y SU AUTOR“El Taller del Orfebre” relata la vivencia de tres matrimonios – Andrés y Teresa, Ana y Esteban, Cristóbal y Mónica- que de una forma se presenta ante el orfebre al que van a comprar las alianzas antes de casarse. El primer matrimonio, formado por Andrés y Teresa, refleja de forma singular cómo en la elección del uno por el otro intervienen los signos, que nos ayudan a descubrir que nuestro cónyuge es el camino que deshace muchas incógnitas y cómo esta elección misteriosa es signo del destino de ambos que se proyecta en la eternidad. El orfebre –imagen de Dios- es un testigo muy especial. Una frase de este capítulo, que Karol Wojtyla pone en boca de Andrés sintetiza la enseñanza del orfebre para Teresa y Andrés: “El amor vence la inquietud. El futuro depende del amor”. El segundo matrimonio, formado por Ana y Esteban, expresa el drama de un amor en crisis. Ana, desencantada de su matrimonio, acude al orfebre a vender su alianza, pero este, tras poner la alianza en la balanza, la rechaza: “ninguna alianza por separado – le dice- pesa nada- sólo pesan las dos juntas”. En su huída, encuentra a un personaje – Adán- que le hace desistir de sus planes de buscar al hombre perfecto para ella. Adán le alerta de que llega el Esposo, y que al escapar, ella sería como las vírgenes necias, que le esperan con sus lámparas apagadas. Para sorpresa suya, el Esposo tiene el rostro de Esteban, su marido. Adán le explica: “En el rostro del Esposo cada uno de nosotros descubre el parecido de los rostros de aquellos seres con los que el amor nos ha unido de este lado de la vida y de la existencia. Todos están en El”. Finalmente Ana y Esteban se reencuentran. En palabras de Adán, “Ana ha entrado en el camino del amor que perfecciona. Había que perfeccionar dando y recibiendo en proporción diferente a la de antes”…”La crisis tuvo lugar aquel anochecer, hace ya tantos años…Sólo podía comenzar el nuevo amor a raíz del encuentro con el Esposo. Al principio lo único que Ana sintió por El fue sufrimiento. Con el paso del tiempo vino gradualmente la quietud”. El tercer matrimonio, de Cristóbal, hijo de Andrés y Teresa, y Mónica, hija de Ana y Esteban, muestra las dificultades para amar de los hijos de los matrimonios que no han reflejado “la Existencia absoluta y el Amor”. Mónica es una muchacha metida en su mundo, a la que le cuesta entregarse. Cristóbal la ama tal y como es, y, ante el fuerte rechazo de Mónica por sus padres y su deseo de irse lejos de ellos, le dice: “Cuando llegue el día de nuestra boda, dejarás su casa- Hace años, de pequeña, te llevaban cogida de la manita, y antes aún, cuando ibas en pañales, tu padre al volver del trabajo preguntaba a Ana, tu madre si habías aumentado de peso, Mónica, y si tenías apetito, y se alegraba con cada nuevo gramo de tu cuerpecillo, se alegraba con tu sueño y con tu parloteo- y él mismo se volvía niño. Todo ello no puede haber pasado sin dejar alguna huella”. La obra fue escrita por el obispo Karol Wojtyla, en 1960, en la Polonia de régimen comunista, y muestra la preocupación pastoral del joven obispo, que tantos textos cruciales ha dedicado al matrimonio y a la familia tanto antes de ser elegido Papa como después, comenzando por su Exhortación Apostólica “Familiaris Consortio” (1981). EL DEBATEDespués de centrar la obra en su contexto histórico y discutir el género literario – drama filosófico- ético- la discusión abordó los personajes de la obra. Los tres matrimonios, cada uno con sus mensajes desde una perspectiva de fe, el orfebre, que representa a un Dios que escruta a quienes se presentan a El, y les ayuda a escrutar su matrimonio como signo de su destino eterno, Adán, sobre el que se dijo que podía representar a la Iglesia, que ayuda a Ana a volver sobre sus pasos para encontrarse con el Esposo y por El con su esposo, desde una comprensión nueva de su matrimonio, en un camino más difícil, pero que le devuelve esa quietud que es fruto del amor. Según otra interpretación, Adán sería la conciencia, que en definitiva le señala el camino de regreso al amor. CONCLUSIÓNTerminamos con una reflexión del filósofo Ramón Díaz Olguín: “Si bien es cierto que la finalidad de la obra es “ética” –pues el autor busca indicar, de alguna manera, pautas de comportamiento inmediato y cambios específicos de actitud relativas al matrimonio en sus posibles lectores, debido a su dignidad episcopal y a su preocupación pastoral- el modo de acometer el amor humano implicado entre el varón y la mujer es, más bien, “lógico”, por cuanto que busca develar ante el espíritu del hombre el imponente “logos” del amor humano, su esencia misma, su estructura intrínseca, sus elementos fundamentales. El lenguaje empleado por el autor en la obra es “poético”, pues intenta presentar el “logos” del amor humano implicado en el matrimonio mediante agudas metáforas y profundas imágenes que hables simultáneamente a la mente y al corazón del hombre capaz de aprehenderlas en una intuición estética. La obra no busca, en ese sentido, “convencer” al hombre con ningún argumento ni busca tampoco inducir ninguna decisión concreta; simplemente se circunscribe a iluminar el “logos” del amor humano a través de palabras poéticas y a hacer ver al espíritu del hombre su belleza y su dignidad” |
Viernes, 04 Mayo 2012 - 11:33 (Esp)
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